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sábado, 16 de abril de 2011

LA CALIDAD DE LA EDUCACION DEPENDE DE QUIEN LA DE

Constantemente escuchamos a muchas personas preocupadas por la calidad de la educación que se imparte en una institución educativa. Se cree que la mejor calidad es aquella que les garantiza a los estudiantes la posibilidad de pasar a la universidad, de manera que la gran preocupación de los jóvenes que llegan al grado 11 y los profesores que les dan clases es prepararlos para que se presenten a las pruebas de estado.

Entonces lo que hay que enseñarles a los alumnos a contestar cuestionarios complicados estilo icfes, ni modos que a estos jóvenes se les pueda hablar de la situación del país, de la paz mundial, de una sociedad más justa o de un medio ambiente equilibrado, esas cosas no cuentan para los engañados muchachos y los docentes que aunque también saben la realidad, prefieren seguir tercamente en su estupidez.

Muchas veces a estos docentes y a los rectores les interesa no es ni siquiera que los muchachos vayan bien preparados a las pruebas para que pasen a la universidad; en el campo generalmente somos testigos de la grave situación económica de sus padres que aunque sus hijos pasen a la mejor carrera, no se la pueden costear porque carecen de dinero y entonces estos muchachos lo que necesitan es una correcta orientación profesional que les dé buenas herramientas para salir a trabajar en un mercado que no sea tan complicado.

Esto no quiere decir que yo no quiera o crea que estos muchachos pueden lograr buenos resultados en las pruebas, porque de hecho mis alumnos lo han logrado, pero lo que yo si quiero dejar claro es que los maestros y los rectores no debemos utilizar a nuestros muchachos para algo que se han inventado ahora con el decreto 1290, que dice que las instituciones van a ser evaluadas también por sus resultados externos de nivel bajo, medio, alto, superior y muy superior.

Generalmente los mejores resultados son alcanzados por instituciones privadas con las mejores herramientas, que además tienen dinero para acceder a los cuestionarios previamente, como se ha comprobado en otras clases de pruebas donde se ha descubierto tráfico de influencias de distinta índole en pruebas externas e internas donde sólo es posible acceder a un cupo en la universidad cuando se tiene el dinero para matricular al joven o a la niña en una universidad privada.

Pero íbamos a hablar de la calidad de la educación y esto que acaban de leer no es ni tiene que ver con la verdadera calidad de la educación.

La primera pregunta que  tenemos que contestarnos los maestros cuando hablamos de la educación es para qué educamos y allí es donde generalmente nos equivocamos.

Les decimos a los estudiantes que hay que estudiar, pero para qué?. Ah, es que mañana les voy a hacer un examen y el que no estudie lo pierde, primera equivocación, pues los exámenes son apenas un momento de la evaluación que no miden realmente lo que sabe el estudiante que se lo aprende todo de memoria para ese maldito examen y después del examen, casi todos tendemos a olvidar lo que aprendimos, pues se pierde el interés.

Pero también se les dice a los alumnos que hay que estudiar para ganar el año. Para eso se hacen exámenes y más exámenes que en realidad no miden el verdadero aprendizaje, pues sólo evalúan una competencia, la memoria, y entonces queda faltando el análisis, la oralidad y la redacción de textos propios, y lo más grave, no ayudan a los niños a resolver problemas reales de la vida.

Ya habíamos hablado de las pruebas de estado y también dijimos que no es para eso que deben estudiar los niños, pero entonces cuál es el verdadero objetivo del aprendizaje?.

Qué tal si estudiamos para

-          Tener la satisfacción de saber,
-          para tener el orgullo de saber lo que otros no saben
-          Ser útiles a otras personas
-          Y algo muy importante, es saber en qué sociedad vivimos y qué país queremos alcanzar para cambiar la sociedad.

Los que estudian para tener la satisfacción de saber, son las mejores personas, saben que saben y se sienten orgullosos de saber lo que saben y siempre quieren aprender más, son las personas más honestas y las más capaces, son enemigos de la trampa y el engaños.

Cierto congresista que cayó en desgracia porque lo acusaron de un delito que no cometió, conmovió a muchas personas que lo apoyaban porque sabían que era inocente; pero yo sí lo pensé dos veces antes de apoyarlo, porque de este congresista se dijo que había hecho trampa en una tesis de grado y entonces uno se queda pensando si apoyar a una persona que hace trampas, ya que eso también lo hace dudar a uno de la presunta inocencia del congresista.

Entonces vale la pena estudiar para tener la satisfacción de saber y el orgullo de saber lo que otros no saben.

La celebración del bicentenario me sirvió a mi para enseñarles a mis estudiantes que Colombia no es un país libre ni independiente, que la independencia es un sueño que tenemos que alcanzar, pero que ese sueño lo iban a lograr ellos algún día y que ellos entonces son los próceres del siglo XXI.

Esta es señores la verdadera calidad de la educación, la que les permite descubrir en que sociedad vivimos y el país que tenemos que alcanzar. Estos hombres y mujeres sí van a ser las mejores personas, van a amar a su país y van a luchar por un país mejor. 

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